Una crisis es un estado
temporal de trastorno y desorganización, caracterizado principalmente por una
incapacidad del individuo para manejar situaciones particulares utilizando
métodos acostumbrados para la solución de problemas.
Hay
3 tipos de prevención:
1.
La prevención
primaria o de primera instancia: son los primeros auxilios psicológicos,
encaminados a reducir la incidencia de trastornos.
2.
La prevención
secundaria o de segunda instancia: busca reducir los efectos dañinos de los
sucesos ocurridos
3.
La prevención
terciaria o de tercera instancia: encaminada a reparar el daño hecho.
Los
primeros auxilios psicológicos abarcan la asistencia inmediata, y de modo usual
se lleva a cabo en sólo una sesión. Pretenden proporcionar apoyo por parte de
una amplia gama de asistentes comunitarios, reducir el peligro de muerte y
enlazar a la persona en crisis con los recursos de ayuda. Tiene 5 componentes:
1.
Realización de
contacto psicológico: empatía o sintonización con los sentimientos de una
persona durante una crisis. Escuchar lo mismo los hechos que los sentimientos,
y la utilización de lineamientos reflexivos, para que la persona sepa que de
manera real escuchamos lo que ha dicho. A veces el contacto físico, no verbal,
es más efectivo, y en algunas situaciones puede ser inadecuado.
2.
Examen de las
dimensiones del problema: la indagación se enfoca en tres áreas; pasado
inmediato, presente y futuro inmediato. Los acontecimientos que condujeron al
estado de crisis. Determinar el funcionamiento Conductual, Afectivo, Somático,
Interpersonal y Cognitivo (CASIC) antes de la crisis, las características más
importantes. En la indagación presente implica preguntas de “quién, qué, dónde,
cómo, cuándo”, y las características relevantes del funcionamiento CASIC para
crisis de parte de la persona, las fortalezas y debilidades. Por últimos cuáles
son las probables dificultades futuras para la persona y su familia. El
objetivo es identificar 1) los conflictos que necesitan manejarse de manera
inmediata, y 2) los conflictos que pueden dejarse para después.
3.
Análisis de
posibles soluciones: identificación de un rango de soluciones alternativas
tanto para las necesidades inmediatas como para las que pueden dejarse para
después, identificadas de manera previa. Además de adiestrar a algunos
pacientes para considerar que aún existen posibles soluciones; y la importancia
de analizar los obstáculos para la ejecución de un plan en particular.
4.
Ejecución de la
acción concreta: dar el mejor paso próximo, dada la situación. El asistente
puede tomar una de dos actitudes: 1) facilitadora, en la que el paciente y el
asistente hablan acerca de la situación pero el paciente toma la principal
responsabilidad por cualquier acción; o 2) directiva, en la que aunque hablar
es de nuevo entre el paciente y el asistente, la parte de la acción puede
incluir al asistente lo mismo que al paciente, y el convenio para la acción
puede implicar a otros.
5. Seguimiento:
extraer información y establecer un procedimiento que permita el seguimiento
para verificar el progreso. Puede suceder mediante un encuentro cara a cara, o
por teléfono. Es, ante todo, completar el circuito de retroalimentación, o
determinar si se lograron o no las metas de los primeros auxilios psicológicos.
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