El cliente que ejerce su derecho a un consejo legal exige más que eso. Su abogado puede ser el primer aliado que ve después de ser encerrado. No es fácil, sin embargo, satisfacer las exigencias del cliente en las apremiantes, limitantes condiciones que se encuentran de modo típico en los espacios para entrevistas, ¿Cómo pueden los abogados tratar con las emociones de los clientes en tales situaciones?
El
abogado puede hallar la senda legal que sería más productiva, bloqueada por las
emociones, que algunas veces parecen ser irracionales, con frecuencia excesivas
y casi siempre, frustrantemente contraproducentes.
Price
y McCreary sostienen que muchos clientes contactan a sus abogados por razones
distintas de la necesidad de asesoría legal. Algunos clientes confunden los
problemas que son esencialmente psicológicos por naturaleza con los conflictos
legales. Estos autores consideran a muchos así llamados clientes problemáticos
como aquellos que están atrapados en el temor, la confusión, la ambivalencia y
la ignorancia acerca de qué hacer para ayudarse a sí mismos. Los abogados deben
apoyarse en cursos de psicología de pregrado, en su sentido común y en su
capacidad para retrasar el proceso hasta que llegue posiblemente la asistencia
de profesionales de la salud, que puedan enfriar las emociones.
Repaso a la
bibliografía
En
su texto introductorio, Binder y Price esbozan un proceso de 3 pasos que se
proyecto para ayudar al abogado a facilitar la apertura de información
relevante y formular una estrategia para la proporción de ayuda:
1.
El cliente recibe
primero motivación para expresar sus preocupaciones y reacciones emocionales.
2.
El abogado ayuda
en este proceso al permitir que el cliente describa su situación como él la
conceptúa.
3.
El abogado
empieza a desarrollar y verificar teorías fundamentales en lo que se ha
aprendido.
Shaffer
argumenta que la consejería legal debería proporcionar la máxima libertad e
información para el cliente. Para llevar el máximo flujo libre de información,
el abogado debe trabajar para desarrollar una relación de igualdad personal
entre el mismo y el cliente.
El
libro The lawyer in the interviewing and counseling process (Watson, 1976) fue
escrito para ser como un texto para un curso sobre entrevistas. Esta obra
proporciona un buen ejemplo de lo que debe aprenderse de parte del abogado si
va a desarrollar habilidades de entrevista adecuadas, desde una perspectiva
psicoanalítica.
El
manual de Schoenfield y Schoenfield acerca de la entrevista y la orientación
para abogados incluye una sección de intervención en crisis y la entrevista
sobre asuntos legales. La lista de los autores acerca de los enfoques de
orientación en situaciones de crisis incluye:
1.
Comunicar un interés efectivo.
2.
Permitir al cliente que exprese sus sentimientos.
3.
Examinar el incidente precipitante.
4.
Analizar los esfuerzos anteriores por salir adelante.
5.
Enfocar el problema inmediato.
6.
Ayudar al cliente a desarrollar una comprensión cognoscitiva del problema.
7.
Buscar soluciones prácticas.
8.
Estructurar un plan para la acción.
9.
Realizar canalizaciones.
Primeros auxilios psicológicos en la
entrevista acerca de asuntos legales
1. Realización del contacto psicológico
Los
abogados tienden a ser más avezados en el acopio de los hechos objetivos
importantes y en su entrelazamiento dentro de un todo inteligible. Ellos con frecuencia
están menos familiarizados y cómodos con los sentimientos que acompañan a los
hechos, el rechazo, la rabia y la desolación que sienten las partes por un
divorcio, o la humillación y el sentido de fracaso que experimenta el hombre de
negocios en bancarrota. Una
vez que las emociones se han expresado, pueden comenzar a consumirse por sí
mismas y el cliente puede comenzar a proporcionar información acerca de cuáles
factores son en especial importantes. La
escucha activa y las respuestas empáticas son planteamientos que ayudan tanto
al cliente como al abogado.
2.
Exploración de
las dimensiones del problema
Al
escuchar la historia del cliente, el abogado debería considerar cuánto puede el
incidente haber desorganizado los objetivos del cliente o su estructura vital.
Para entender cómo una acción legal propuesta puede relacionarse con la
estructura vital del cliente, el abogado debería oír qué es lo que el
acontecimiento significa para el cliente, cómo es que éste interpreta lo que ha
pasado.
3.
Análisis de las
posibles soluciones
Apelar
al sistema legal mediante un abogado representa un intento de enfrentar la
crisis. El continuo fracaso de otras soluciones para los problemas exacerban el
sentido de desesperación generado por el
problema en sí mismo. El abogado necesita saber acerca de los recursos
comunitarios disponibles, con el fin de ayudar a los clientes a crear
soluciones para sus multifacéticos problemas. Es frecuentemente de ayuda para
el abogado conservar una lista de los recursos que han demostrado ser útiles en
el pasado.
4.
Ejecución de
acción concreta
La
mayoría de los abogados están orientados hacia la acción y prefieren extraer
los hechos relevantes en un caso, decidir qué es lo que necesita hacerse, y
hacerlo. La teoría de la crisis sugiere que se anime a los clientes a hacer
tanto como puedan por ellos mismos.
5.
Seguimiento
En
las crisis en que los riesgos son altos y las habilidades del cliente para el
enfrentamiento son escasas, es importante saber si se llevaron a la práctica o
no los planes y acuerdos realizados durante la entrevista. Una rápida llamada
del cliente o la persona que este planeó contactar, es suficiente para
confirmar que los planes se hayan ejecutado.
Tendencia para el futuro
Necesitan
enfatizarse algunos puntos para tratar con obstáculos que impiden el uso del
modelo de crisis en la entrevista sobre asuntos legales:
1.
La intervención en crisis, en cuanto a su entrenamiento, necesita presentarse
como un conjunto de estrategias útiles tanto para los abogados como para los
clientes.
2.
Los paquetes de entrenamiento deberían ser de tiempo limitado (10 a 20 horas) y
deberían poner énfasis en la compatibilidad de los primeros auxilios
psicológicos con los modelos de entrevista legal ya existentes.
3.
La teoría de la crisis debería presentarse como una alternativa útil para el
lenguaje de la psicopatología, con el que muchos abogados están familiarizados,
en virtud de los cursos de pregrado acerca de psicología anormal, o por la
experiencia de prueba con alegatos acerca de la cordura de alguien. Los
programas de entrenamiento para abogados deberían poner particular atención en
las 4 tareas de resolución de la crisis.
4.
El entrenamiento en primeros auxilios psicológicos puede ser útil para
recepcionistas y asesores legales, puesto que estos usualmente tienen contacto
con los clientes.
5. Los practicantes de la salud mental, lo mismo
si forman parte de un programa de alcance externo en un centro de salud mental
comunitario, o si están en la práctica privada, puede ofrecer consultas breves
a los abogados que necesitan ayuda para tratar con los clientes en crisis.
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