Levine
y Levine han probado con documentos la idea de que los servicios de ayuda son
influidos, si no es que definidos, por las condiciones sociales y económicas de
los tiempos. La intervención moderna por teléfono, la cual comenzó a final del
decenio de 1950, se convirtió en la columna vertebral del movimiento de
prevención del suicidio, y se desarrolló rápidamente en el entorno del
activismo social en el decenio de 1960.
Singularidad de la orientación por
teléfono
La
ayuda que se proporciona a una persona en crisis toma lugar sin el beneficio de
las señales no verbales, como son los gestos faciales y el lenguaje corporal, y
se apoya en las palabras que se hablan entre el asistente y quien llama y como
se hablan las mismas.
Una
segunda característica es que preserva el anonimato del paciente. Se cree que
facilita una mayor revelación de sí mismo y apertura por parte de muchos de los
que llaman.
En
tercer lugar, los orientadores también son anónimos, un hecho que facilita la
transferencia positiva.
En
cuarto lugar, la orientación por teléfono reduce la dependencia de alguien que
llama con respecto a un orientador individual, y la transfiere al servicio
clínico o de orientación.
En
quinto lugar, la orientación por teléfono es única en su accesibilidad. La
mayoría de las personas tienen un teléfono y el costo de su uso es bajo.
Por
último, la orientación por teléfono está disponible en cualquier momento, en el
día o la noche. La mayoría de los servicios están abiertos las 24 horas del
día, todo el año.
Primeros auxilios psicológicos por
teléfono
Cuando
se utilice el modelo para la orientación
por teléfono, deben tenerse en mente las siguientes consideraciones:
1.
Realización del
contacto psicológico.
Para
que el paciente se sienta comprendido, aceptado, o para que un aire de calma
comience a reemplazar a la agitación y la confusión del estado de crisis, el
orientador en su tono de voz necesita ser tranquilizante y calmante.
2.
Análisis de las
dimensiones del problema
Puesto
que la mayoría de los contactos para orientación por teléfono implican a usuarios
que no son conocidos previamente por los orientadores, existe de manera usual
poca información básica para comprender el problema de quien llama. Esto
significa que el asistente debe apoyarse en la descripción narrativa del
usuario.
3.
Exploración de posibles
soluciones
El
hecho de que un individuo llame a una línea telefónica de urgencia o a un
servicio de orientación por teléfono, da alguna pista acerca de las adversidades
para llegar a soluciones para las crisis. Quienes llaman con frecuencia han agotado
sus recursos personales y sociales, o de algún modo creen que aquellos que
están disponibles para ellos no comprenden, o por alguna razón, no deberían
estas implicados en el problema en ese momento.
4.
Asistencia para
realizar la acción concreta
La
distinción entre las intervenciones facilitadoras y directivas es especialmente
importante en la orientación por teléfono, puesto que la misma concede
lineamientos para que el orientador implique o no a otras partes en la crisis
del usuario. Si el riesgo de mortalidad es bajo, y si el usuario se presenta a
sí mismo como alguien capaz de tomar el acuerdo de los siguientes pasos para
restablecer el enfrentamiento, entonces el orientador destina energía hacia la
ayuda a quien llama para que realice la acción.
5.
Seguimiento
En
los primeros días de la orientación por teléfono, se suponía que el anonimato
que la gente buscaba al llamar a estos servicios impediría el seguimiento. Este
no llegó a ser el caso, sin embargo, Slaikeu, Lester y Tulkin hallaron que los
voluntarios al teléfono podrían obtener de quien llamaba por lo menos un nombre
de pila y un número telefónico para permitir subsecuentes llamadas. En la
mayoría de los casos, nada más que un nombre de pila y un número de teléfono es
lo que se necesita para el seguimiento.
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