El papel singular del clero
Stone
(1976) considera a los ministros como los consejeros naturales para crisis,
cuyas ventajas peculiares incluyen lo siguiente:
1
Muchos de los feligreses en crisis contactarán a su ministro antes de buscar y
seleccionar a otros profesionales de la salud mental.
2
Se espera que los ministros vayan a donde están las personas, lo cual significa
que ellos con frecuencia toman la iniciativa para llegar hasta aquellos que
están en crisis, en lugar de simplemente esperar a que los feligreses vayan a
ellos.
3
Los ministros presiden una variedad de rituales religiosos, muchos de los
cuales se acompañan de transiciones para el desarrollo que cargan con un potencial
de crisis.
4
El contacto continuo del ministro con los individuos y las familias permite el
rastreo de la resolución de la crisis meses y años después del incidente de la
crisis.
5
En virtud de su contacto en la congregación, los ministros pueden movilizar
redes de apoyo social para ayudar a los individuos y familiares en crisis.
6
Puesto que el estado de crisis se acompaña de manera usual de sentimientos de
ansiedad, desvalimiento, depresión, falta de merecimientos y de esperanza, es
el ministro, en tanto representante simbólico de Dios el que puede ofrecer la
fe como un contrapeso a estos sentimientos.
7
Puesto que el dominio cognoscitivo con frecuencia atañe de modo directo a las
creencias religiosas, los ministros están preparados únicamente para facilitar
este aspecto de la resolución de la crisis, en virtud de su educación
teológica.
Estrategias de orientación para crisis
Dos
de los libros mejor conocidos sobre la materia presentan el modelo ABC de Jones
(1968) como una guía para la intervención pastoral en situaciones de crisis:
A.
Alcanzar el
contacto con el paciente.
B.
Reducir el
problema a sus aspectos esenciales.
C.
Confrontarse de
manera activa con un inventario de los recursos disponibles para el paciente.
Intervención en crisis de primera instancia
a cargo del clero
Kadel
(1980) ha sugerido que la consejería pastoral debe proyectarse para el uso en
un número de diferentes situaciones sociales y ambientales, no sólo en medios
de oficinas. Aunque el marco básico es el mismo que para otros consejeros,
algunas características cambian como resultado del papel singular del pastor
como un representante de la iglesia/sinagoga.
1.
Realización del
contacto psicológico
Este
primer componente tiene mucho en común con el modelo de consejería pastoral de
Hiltner (1949). Cualquier cosa que el pastor sepa ya acerca de las técnicas
centradas en el paciente (Rogers, 1951), y el uso de aseveraciones reflexivas o
de escucha activa (Gordon, 1970), ayudará en la realización del contacto
psicológico en situaciones de crisis.
2.
Examinación de
las dimensiones del problema
Además
de inquirir acerca del incidente precipitante, los intentos previos por salir
adelante, la mortalidad y así sucesivamente, es importante para los ministros
poner atención especial a los conflictos teológicos que pudieron haber
suscitado el incidente de crisis. También se debería poner atención a lo que el
feligrés quiere del ministro en ese momento particular.
3.
Exploración de
las posibles soluciones
El
más importante agregado a los procedimientos es la introducción, de parte del
ministro, de los recursos eclesiásticos para facilitar el enfrentamiento, el
ministro buscará maneras para utilizar los sistemas de apoyo de la congregación
durante las principales crisis de la vida. Al seguir los principios de los PAP,
la táctica es siempre, en cuanto al paciente, que haga por sí mismo tanto como
sea posible, y, en cuanto al consejero, que de modo continuo ponga a prueba
soluciones posibles.
4.
Asistencia para
ejecutar acción concreta
Uno
de los componentes más útiles del modelo de los PAP como se aplica a la
consejería pastoral es la estructura de toma de decisiones, que se basa en la
mortalidad y la capacidad del paciente en crisis para actuar en su propio
beneficio, lo cual ayuda al ministro a determinar de modo exacto cuán implicado
debería llegar a estar en la crisis y su resolución. El modelo de los PAP
esbozado, requiere que las soluciones elegidas se basen en un cuidadoso examen
de las dimensiones del problema y se seleccionen de una gama de alternativas,
todas en el entorno de un planteamiento de “primero lo primero”. Por otra
parte, si el mejor y próximo paso no puede darlo el paciente en ese momento,
entonces se necesitara posiblemente más acción directiva.
5.
Seguimiento
Es
esencialmente el mismo que para otros protectores de la comunidad, con una
excepción: ésta es una función más natural para el clero, puesto que el cuidado
continuo de parte del pastor al paso del tiempo se acepta bien y se espera como
una responsabilidad pastoral.

Terapia para crisis a cargo del clero
Existen
al menos dos maneras en que los pastores pueden utilizar el planteamiento de
terapia para crisis. En principio, los ministros con un amplio entrenamiento
calificado en orientación, y cuya especie de trabajo diario incluye
circunstancias análogas a las de otros profesionales de la salud.
En
segundo lugar el clero parroquial, para el cual la orientación individual es
sólo una de las varias obligaciones importantes, puede utilizar el modelo de
terapia para crisis como una guía para las sesiones de orientación y como una
ayuda en la distribución de los recursos de la congregación para facilitar la
resolución de la crisis.
Supervivencia física
Una
vez que un ministro ha determinado la necesidad de precauciones para preservar
la vida como un contacto constante con una persona suicida, u otras medidas
para mantener el bienestar físico, como son alimento, asilo, ejercicio o
medicación, él/ella puede extraer de la congregación un grupo de ayudantes
naturales.
Expresión de sentimientos
Muchas
personas en crisis son muy reacias a admitir los sentimientos de dolor, culpa,
ira, confusión y remordimiento. Para algunas, la renuncia está imbuida de una
creencia de que los sentimientos son incorrectos a los ojos de la iglesia. Los
ministros parroquiales tienen distintas oportunidades para legitimar la
expresión de sentimientos. Debido a la sugestibilidad durante los episodios de
crisis, muchos feligreses tendrán en cuenta a su ministro para la orientación
sobre cómo manejar la confusión emocional.
Dominio cognoscitivo
El
planteamiento del ministro para ayudar a los feligreses a ganar dominio
cognoscitivo sobre una crisis, con frecuencia abarcara un análisis de problemas
teológicos. Algunas veces la ira hacia dios se manifiesta contra el ministro
visitante.
El
dominio cognoscitivo abarca 3 pasos:
1.
Comprensión de la realidad del incidente de crisis.
2.
Analizar qué es lo que la persona en crisis cree/piensa acerca del incidente.
3.
Análisis de las creencias a la luz de la realidad de la crisis.
Adaptaciones
conductuales/interpersonales
Una
vez que se ha asegurado la supervivencia física, han comenzado a expresarse los
sentimientos y han surgido las interpretaciones intelectuales, será importante
para la persona en crisis realizar cambios necesarios, el ministro puede pedir
a otros en la congregación que ayuden con este difícil aspecto de la resolución
de la crisis. Los ministros sensitivos a la necesidad de adaptaciones
conductuales e interpersonales pueden ajustar los recursos de la congregación
para ayudar.
Una mirada al futuro
Plantea
algunas direcciones para el entrenamiento y la investigación futuros:
Primero,
la instrucción acerca de las transiciones/crisis vitales predecibles que
encaran los feligreses se está volviendo un importante componente del
entrenamiento en la preparación de cualquier seminarista para el trabajo
parroquial.
Segundo,
el entrenamiento en consejería pastoral supervisada debería incluir tanto la
intervención en crisis de primera como de segunda instancias, para casos que
surjan en ambientes parroquiales.
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