sábado, 13 de octubre de 2012

¿Qué es una Crisis?

                                        
 
Una crisis es un estado temporal de trastorno y desorganización, caracterizado principalmente por una incapacidad del individuo para manejar situaciones particulares utilizando métodos acostumbrados para la solución de problemas.
Hay 3 tipos de prevención:

1.      La prevención primaria o de primera instancia: son los primeros auxilios psicológicos, encaminados a reducir la incidencia de trastornos.
2.      La prevención secundaria o de segunda instancia: busca reducir los efectos dañinos de los sucesos ocurridos
3.      La prevención terciaria o de tercera instancia: encaminada a reparar el daño hecho.

Los primeros auxilios psicológicos abarcan la asistencia inmediata, y de modo usual se lleva a cabo en sólo una sesión. Pretenden proporcionar apoyo por parte de una amplia gama de asistentes comunitarios, reducir el peligro de muerte y enlazar a la persona en crisis con los recursos de ayuda. Tiene 5 componentes:

1.      Realización de contacto psicológico: empatía o sintonización con los sentimientos de una persona durante una crisis. Escuchar lo mismo los hechos que los sentimientos, y la utilización de lineamientos reflexivos, para que la persona sepa que de manera real escuchamos lo que ha dicho. A veces el contacto físico, no verbal, es más efectivo, y en algunas situaciones puede ser inadecuado.

2.      Examen de las dimensiones del problema: la indagación se enfoca en tres áreas; pasado inmediato, presente y futuro inmediato. Los acontecimientos que condujeron al estado de crisis. Determinar el funcionamiento Conductual, Afectivo, Somático, Interpersonal y Cognitivo (CASIC) antes de la crisis, las características más importantes. En la indagación presente implica preguntas de “quién, qué, dónde, cómo, cuándo”, y las características relevantes del funcionamiento CASIC para crisis de parte de la persona, las fortalezas y debilidades. Por últimos cuáles son las probables dificultades futuras para la persona y su familia. El objetivo es identificar 1) los conflictos que necesitan manejarse de manera inmediata, y 2) los conflictos que pueden dejarse para después.

3.      Análisis de posibles soluciones: identificación de un rango de soluciones alternativas tanto para las necesidades inmediatas como para las que pueden dejarse para después, identificadas de manera previa. Además de adiestrar a algunos pacientes para considerar que aún existen posibles soluciones; y la importancia de analizar los obstáculos para la ejecución de un plan en particular.

4.      Ejecución de la acción concreta: dar el mejor paso próximo, dada la situación. El asistente puede tomar una de dos actitudes: 1) facilitadora, en la que el paciente y el asistente hablan acerca de la situación pero el paciente toma la principal responsabilidad por cualquier acción; o 2) directiva, en la que aunque hablar es de nuevo entre el paciente y el asistente, la parte de la acción puede incluir al asistente lo mismo que al paciente, y el convenio para la acción puede implicar a otros.

5.     Seguimiento: extraer información y establecer un procedimiento que permita el seguimiento para verificar el progreso. Puede suceder mediante un encuentro cara a cara, o por teléfono. Es, ante todo, completar el circuito de retroalimentación, o determinar si se lograron o no las metas de los primeros auxilios psicológicos.

Sitios de Atención

DIF (Desarrollo Integral de la Familia)
Benito Juarez S/N, col. Centro (Int. Palacio Federal)
C.P. 82000, Teléfono (52) 669 915 – 70 – 00
Mazatlán, Sinaloa


Unidad de Atención a Víctimas del Delito Zona Sur
01 66 99 81 60 13
01 669 9 81 04 09
0166 99 81 68 14
Fax: 01 66 99 81 60 13
Mazatlán, Sinaloa


Emergencias: 066

Bomberos: 669 981 2769

Cruz roja: 669 981 3690

Policía Municipal: 669 983 4510/080

Policía Judicial Federal: 669 985 5440

Policía Turística: 669 914 8444

Policía Tránsito: 669 983 2816

Policía Federal Preventiva: 669 980 6879/80

Hospital General: 669 984 0058

ISSSTE: 669 986 3343

IMSS Urgencias: 669 984 7841/49/65

Capitanía de Puerto: 669 982 2404

Profeco: 669 982 3670

Ángeles Verdes (auxilio en carreteras): 669 982 8740

 
SAPTEL (Sistema Nacional de Apoyo, Consejo Psicológico y de Intervención en Crisis por Teléfono)
Teléfono 5259 – 8121; 01 800 472 7835, a nivel nacional gratuitamente


TelSIDA
Teléfono 5666-7432; del interior de la República Mexicana llama sin costo al 01 800 712 0886 o 01 800 712 0889

viernes, 12 de octubre de 2012

Intervención en crisis en el trabajo o en la oficina

Ambientes laborales

El trabajo desempeña un papel importante en la vida de casi todos, como lo evidencia el hecho de que la mayoría de las personas pasan más tiempo en el trabajo durante sus horas de vigilia que en cualquier otro lugar.
Cada ambiente de trabajo  es peculiar, existen puntos en común que nos ayudan a comprender como experimentará un trabajador un empleo.
El ambiente físico se refiere al hecho de que el trabajo tiene lugar en un ambiente especial, apartado de nuestros hogares.
La segunda dimensión de la subcultura del trabajo según Neff abarca a la privacidad. La mayoría de los trabajo requiere más exposición a la vista de otros que la que se espera en casa.
El trabajo también puede ser impersonal, la cual es la tercera dimensión de Neff. En muchos ambientes laborales, la preocupación fundamental de la dirección es la productividad, la eficiencia y la responsabilidad.
Casi todos los empleados tienen lo mismo un jefe que un supervisor, lo cual lleva  a la cuarta dimensión de los sistemas de trabajo según Neff, las relaciones de autoridad. Los trabajadores tienen que aprender cómo manejar el que se les diga lo que tienen que hacer, y el decir a otros, también, lo que tienen que hacer.
La última dimensión de los ambientes laborales implica las relaciones entre compañeros. Los nuevos trabajadores deben adaptarse a las normas del grupo de trabajo existente, lo cual incluye desempeñarse de manera adecuada.
 
                          

Revisión de la bibliografía

El trabajo como causa de crisis

Numerosos estudios han analizado los peligros psicológicos asociados con el empleo y los trabajos en específico.
 
                               

Empleos con alta carga de tensión

La enorme responsabilidad y presiones para la toma de decisiones pueden conducir a trastornos psicosomáticos como úlceras y males cardíacos. Los empleos que contienen la posibilidad de un peligro inmediato para el trabajador puede precipitar la crisis. La mayoría de los empleados de este tipo de trabajos se salvan de la discapacidad grave, aunque les son comunes contingencias más sutiles, como el divorcio, consumo de drogas y trastorno mental.

Cambio de empleo como crisis

Numerosos estudios han investigado el impacto psicológico de cambios en la condición laboral, como son la transferencia, el ascenso, el despido y la jubilación.
Hirchowitz describe algunos de los peligros emocionales implicados en el cambio del trabajo. Describe al cambio de trabajo como una crisis de paso y la compara con la experiencia de la pérdida y el duelo por un ser querido, e identifica un proceso de tres etapas: 1) el impacto; 2) fase de retroceso-confusión; 3) seguido por la adaptación.

Ayuda proporcionada mediante los ambientes laborales

Numerosos artículos informan acerca de programas encaminados a aligerar los problemas personales de los trabajadores, y algunos de ellos se concentran en problemas específicos como son el alcoholismo y el duelo, en tanto que a otros se les da un enfoque más genérico. De manera tradicional, las compañías han sido más directas en su tratamiento del alcoholismo que de muchos otros problemas.

Tendencias para el futuro

El uso del modelo de crisis en la planeación de servicios psicológicos en el comercio y la industria dependerá de los resultados de la investigación acerca de la naturaleza de las crisis vitales en los ambientes laborales.

Educación

Por conducto de cualquier medio disponible, los trabajadores deberían ser hechos conscientes de los factores psicológicos concomitantes de las transiciones predecibles relacionadas con el empleo.

Entrenamiento

Los empleados de primera línea deberían recibir enseñanza acerca de los primeros auxilios psicológicos.

Canalizaciones

Todas las compañías deberían tener un sistema de canalización disponible para los trabajadores que necesiten terapia breve, con el fin de que resuelvan de manera adecuada sus crisis vitales.
 
 

Intervención en Crisis por teléfono

Levine y Levine han probado con documentos la idea de que los servicios de ayuda son influidos, si no es que definidos, por las condiciones sociales y económicas de los tiempos. La intervención moderna por teléfono, la cual comenzó a final del decenio de 1950, se convirtió en la columna vertebral del movimiento de prevención del suicidio, y se desarrolló rápidamente en el entorno del activismo social en el decenio de 1960.

                                

Singularidad de la orientación por teléfono

La ayuda que se proporciona a una persona en crisis toma lugar sin el beneficio de las señales no verbales, como son los gestos faciales y el lenguaje corporal, y se apoya en las palabras que se hablan entre el asistente y quien llama y como se hablan las mismas.
Una segunda característica es que preserva el anonimato del paciente. Se cree que facilita una mayor revelación de sí mismo y apertura por parte de muchos de los que llaman.
En tercer lugar, los orientadores también son anónimos, un hecho que facilita la transferencia positiva.
En cuarto lugar, la orientación por teléfono reduce la dependencia de alguien que llama con respecto a un orientador individual, y la transfiere al servicio clínico o de orientación.
En quinto lugar, la orientación por teléfono es única en su accesibilidad. La mayoría de las personas tienen un teléfono y el costo de su uso es bajo.
Por último, la orientación por teléfono está disponible en cualquier momento, en el día o la noche. La mayoría de los servicios están abiertos las 24 horas del día, todo el año.

                              

Primeros auxilios psicológicos por teléfono

Cuando se utilice el modelo para la orientación  por teléfono, deben tenerse en mente las siguientes consideraciones:

1.      Realización del contacto psicológico.
Para que el paciente se sienta comprendido, aceptado, o para que un aire de calma comience a reemplazar a la agitación y la confusión del estado de crisis, el orientador en su tono de voz necesita ser tranquilizante y calmante.

2.      Análisis de las dimensiones del problema
Puesto que la mayoría de los contactos para orientación por teléfono implican a usuarios que no son conocidos previamente por los orientadores, existe de manera usual poca información básica para comprender el problema de quien llama. Esto significa que el asistente debe apoyarse en la descripción narrativa del usuario.

3.      Exploración de posibles soluciones
El hecho de que un individuo llame a una línea telefónica de urgencia o a un servicio de orientación por teléfono, da alguna pista acerca de las adversidades para llegar a soluciones para las crisis. Quienes llaman con frecuencia han agotado sus recursos personales y sociales, o de algún modo creen que aquellos que están disponibles para ellos no comprenden, o por alguna razón, no deberían estas implicados en el problema en ese momento.

4.      Asistencia para realizar la acción concreta
La distinción entre las intervenciones facilitadoras y directivas es especialmente importante en la orientación por teléfono, puesto que la misma concede lineamientos para que el orientador implique o no a otras partes en la crisis del usuario. Si el riesgo de mortalidad es bajo, y si el usuario se presenta a sí mismo como alguien capaz de tomar el acuerdo de los siguientes pasos para restablecer el enfrentamiento, entonces el orientador destina energía hacia la ayuda a quien llama para que realice la acción.

5.      Seguimiento
En los primeros días de la orientación por teléfono, se suponía que el anonimato que la gente buscaba al llamar a estos servicios impediría el seguimiento. Este no llegó a ser el caso, sin embargo, Slaikeu, Lester y Tulkin hallaron que los voluntarios al teléfono podrían obtener de quien llamaba por lo menos un nombre de pila y un número telefónico para permitir subsecuentes llamadas. En la mayoría de los casos, nada más que un nombre de pila y un número de teléfono es lo que se necesita para el seguimiento.
 
                                

Intervención en crisis para individuos con enfermedad mental grave y persistente

La teoría de las crisis supone que éstas son parte de la vida de todos los humanos, y que no son, en y por sí mismas, un reflejo de patología o enfermedad mental. En tanto que la mayoría de los modelos de intervención analizan la respuesta de los individuos “normales” a los traumas de la vida en incidentes de crisis, la experiencia del desarrollo de una enfermedad mental puede ser una crisis en y por sí misma, lo mismo que puede serlo una recaída después de un periodo de atenuación en el curso de una enfermedad mental.

                                     

Antecedentes

En 1963, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la Ley para los Centros comunitarios de Salud Mental, con lo que planteó el escenario para importantes cambios en el tratamiento de individuos con enfermedades mentales crónicas. Los hospitales estatales, los ambientes fundamentales para el tratamiento de trastornos mentales durante un siglo y medio, comenzaron a dar salida a los pacientes de largo tratamiento hacia la comunidad. Aunque se dio de alta a los pacientes, se cerraron los hospitales del Estado y se abrieron los centros de salud mental, muchos pacientes no fueron contactados con los centros de tratamiento comunitario.
Para las personas que se han vuelto mentalmente enfermas en años más recientes, la hospitalización en instituciones del Estado ha sido más corta, y la condición de aquellas al ser dadas de alta ha sido con frecuencia menos estable.
Muchos miembros del personal de servicios para crisis hallan que estos pacientes son frustrantes, porque los mismos con frecuencia representan un fracaso del tratamiento o un desgaste de los recursos del personal. Algunos pacientes ni acatan el tratamiento ni complementan las canalizaciones. Muchos son adictos al alcohol y las drogas.
Pepper y otros también observan que el problema común entre todos estos pacientes es su aguda vulnerabilidad a la tensión, su dificultad para hacer relaciones estables que les sirvan de apoyo, su incapacidad para obtener y conservar algo bueno en sus vidas, y sus repetidos errores de juicio

Enfermedad mental y crisis

Características de la enfermedad mental y su relación con la crisis tienen un efecto directo sobre las estrategias de intervención.

-Síntomas: ciertos síntomas son comunes en los individuos con enfermedad mental, las distorsiones de la percepción y las dificultades en el pensamiento, también las perturbaciones en el estado de ánimo. Cualesquiera, en un paciente que presenta crisis debería observarse y señalarse como parte de la fase de evaluación de la terapia para crisis.

-Descompensación: los individuos con enfermedad mental son vulnerables a las crisis de descompensación psicológica, la exacerbación o reaparición de síntomas que habían estado bajo un control al menos parcial, por un cierto periodo. Puede ocurrir por una razón no identificable, por razones relacionadas con la medicación, ciclos del estado de ánimo, o utilización de drogas, o como una respuesta ante una crisis o tensión en curso.

-Diagnóstico como crisis: el que se descubra y se diagnostique que se tiene una enfermedad mental puede ser una crisis en sí misma. La edad más frecuente para el ataque de una enfermedad mental se presenta al final de la adolescencia y al inicio de los 20 años. Por momentos, el inicio de la enfermedad es lento e insidioso, y de modo inicial puede aparecer como parte de la adolescencia normal. Un diagnóstico de enfermedad mental usualmente llega como consecuencia de algún tipo de crisis o comportamiento incontrolable, pero, de nuevo, el diagnóstico en sí mismo también puede representar una crisis.

-Limitaciones impuestas por la enfermedad: la enfermedad mental puede redundar en numerosos deterioros y pérdidas. Los problemas de pensamiento y estado de ánimo que resultan de la enfermedad mental, con frecuencia limitan las capacidades de los individuos para manejar futuras situaciones de crisis. Las hospitalizaciones prolongadas y los periodos de inestabilidad pueden interferir con las relaciones sociales y el funcionamiento profesional.

-Pérdidas familiares y financieras: con frecuencia de cara a las enfermedades mentales y a las graves pérdidas que experimentan sus víctimas, otras crisis vitales cobran demasiada importancia. Las familias, y en especial los padres, pueden funcionar como un recurso de apoyo importante. Puede obtener apoyo emocional y financiero. En tanto los padres envejecen o mueren, los efectos sobre un hijo o una hija mentalmente enfermos pueden ser incluso más devastadores, por la dependencia de la persona respecto de sus padres, y la falta de otros apoyos sociales.

-Instancia en los ambientes para el tratamiento: los individuos con enfermedad mental crónica con frecuencia tienen aptitudes sociales limitadas y unos cuantos apoyos sociales. La red social para un individuo con enfermedad mental con frecuencia está limitada a los miembros de su familia, otros individuos con enfermedad mental y al personal o los programas para los mentalmente enfermos. Pero los ambientes para el tratamiento psiquiátrico, particularmente en el sector público, con dicha frecuencia tienen índices altos de cambio de personal. Cuando un miembro confiable del personal abandona una institución, los pacientes pueden experimentar una crisis.
 
-Maltrato físico y sexual: muchos individuos con enfermedades mentales han sido maltratados física y sexualmente. Aun la hospitalización no es garantía contra el maltrato, por cuanto otros pacientes pueden ser agresivos y ofensivos. Los individuos mentalmente enfermos con frecuencia no atestiguan de una manera creíble en los procesos de tribunales. Como resultado, los individuos con enfermedad mental grave y persistente son un grupo privado de sus derechos ciudadanos, con frecuencia hechos víctimas y cuyos victimarios reciben escasas coincidencias.

                                  

Primeros auxilios psicológicos

Los principales objetivos son el proveer apoyo, reducir la mortalidad y el ayudar al paciente a enlazarse con los recursos necesarios. En situaciones de urgencia con pacientes mentalmente enfermos, con frecuencias los pasos para reducir la mortalidad deben darse antes de que puedan seguir su curso intervenciones. Las intervenciones que implican el uso de la fuerza pueden limitar la armonía entre aquellos que recurren al paciente y éste mismo. pero muchas veces un paciente fuera de control se siente tranquilizado por los esfuerzos de otros por refrenarlo y controlarlo, y por mantenerlo a salvo. En tales casos, la intervención para la reducción de la mortalidad también funciona para realizar el contacto psicológico inicial, y suministra apoyo para controlar los ímpetus del paciente.

1.      Realización del contacto psicológico
La mayor parte de las situaciones con personas mentalmente enfermas no requerirán de medidas extremas para reducir la mortalidad. Por tanto, en muchos casos la meta inicial será realizar el contacto psicológico y poner algo de calma en la situación. En el caso de los pacientes crónicamente enfermos de la mente, esta meta inicial se complica con frecuencia por la sintomatología que muestran. La manera en que el paciente es abordado en el aspecto físico es importante. El asistente puede necesitar que a aquél se le mueva lentamente, con calma, y de manera deliberada, de modo que no se incrementen su temor y su paranoia. Quien interviene también estará tratando de obtener alguna apreciación inicial acerca de qué ocurrió. En los sujetos mentalmente enfermos, las reacciones son algunas veces difíciles de evaluar.

2.      Análisis de las dimensiones del problema
En la actualidad este proceso puede haberse comenzado desde el momento en que el asistente ve por primera vez al paciente. Las observaciones acerca de éste y de sus procesos de pensamiento y emociones se están haciendo ya, en tanto que el asistente puede elaborar hipótesis tentativas con respecto al funcionamiento general del paciente, así como en cuanto a la crisis en sí misma. Al definir el problema de individuo con enfermedad mental que fue llevado para la atención de un proveedor de servicio, el asistente debe buscar una respuesta para la pregunta: “¿De quién es este problema?”
Por momentos la persona mentalmente enferma no considerará que está en una crisis, pero el comportamiento del individuo habrá creado una crisis dentro del sistema, lo mismo en la comunidad que en su familia. Es importante identificad en una etapa inicial de la intervención qué aspectos de la situación necesitan encauzarse ahora, y cuáles de ellos pueden manejarse después. En el caso de los individuos mentalmente enfermos, con frecuencia una necesidad inmediata es la de intervenciones médicas y psiquiátricas específicas, para encauzar la grave exacerbación de los síntomas que se precipitan o resultan de las crisis.

3.      Análisis de posibles soluciones
Una vez que el periodo inmediato y el de largo plazo se han analizado, el asistente puede ayudar al paciente en el análisis de qué soluciones se han intentado y qué fue negativo y qué fue positivo en cada uno de estos intentos. Juntos, asistente y paciente pueden crear opciones para resolver el problema de inmediato. Como con cualquier otro individuo, el paciente mentalmente enfermo debería asumir tanta responsabilidad para la determinación de soluciones como sea posible.

4.      Ejecución de acción concreta
Si un paciente tiene un alto riesgo de mortalidad o es incapaz de atender a las necesidades básicas para la supervivencia, el asistente necesitará tomar un mayor control de la situación. Mientras menos restrictiva y controlante sea la acción, es mejor, como regla general. Sin embargo, con los individuos altamente mortales o psicóticos, el asistente deberá no inhibirse de realizar y ejecutar una decisión en beneficio del paciente.

5.      Seguimiento
Lo mismo que para las otras áreas abordadas antes, por las limitaciones cognoscitivas y de otra índole, que algunas veces imponen las enfermedades mentales al realizarse las gestiones para contactos más amplios, el asistente necesitará ser directo y específico. Es particularmente importante que quede claro que se ha cumplido con un enlace apropiado con los servicios respectivos. El seguimiento, que incluye el enlace con servicios apropiados en funcionamiento, con frecuencia significa contactar a un paciente con los asistentes que conocen al individuo y le han provisto de tratamiento o apoyo en el pasado. Sin embargo, el asistente debería tratar de determinar por qué este apoyo del pasado no fue contactado en la crisis actual y si es probable que el paciente utilice tal referencia anterior.

Mortalidad y enfermedad mental

Las tasas de suicidio e intentos de éste son mucho más altas entre los individuos con enfermedad mental. El comportamiento agresivo y el homicidio pueden también ser un riesgo, y a estos asuntos se les debe poner un tacto cuidadoso cuando se suministren los primeros auxilios psicológicos a un paciente de este tipo.

Suicidio

Los muestreos de individuos que se han quitado la vida han demostrado altos índices de hospitalización psiquiátrica y trastornos mentales, en especial depresión, alcoholismo y esquizofrenia. El proceso de evaluación de riesgo de suicidio en los enfermos mentales se parece mucho al presentado para cualquier individuo. Pero la naturaleza de la enfermedad mental, y los factores relacionados, son variables. El riesgo elevado de suicidio puede persistir, e incluso empeorar, aun después de que se han comenzado la intervenciones.
 
                                

Comportamiento agresivo

En general, los individuos con enfermedades mentales importantes son notablemente no violentos. Sin embargo, individuos en particular pueden ser agresivos. La violencia perpetrada por los enfermos mentales es más común en aquellos pacientes psiquiátricos que tienen delirios paranoides o que experimentan alucinaciones de mandato.
 
Automutilación y otros comportamientos de daño autoinflingido
 
De manera común se encuentran con individuos que no necesariamente desean o intentan cometer su suicidio, se provocan daño a sí mismos de manera intencional. La automutilación grave es un fenómeno relativamente infrecuente que ocurre en individuos muy perturbados.
 
                                      

Intervención en crisis en salas de urgencias en hospitales

Las enfermedades o lesiones que llevan a los pacientes a las salas de urgencias muchas veces atacan de manera repentina e inesperada, y con frecuencia son asuntos de vida o muerte. La crisis psicológica relacionada con la enfermedad o la lesión física grave, con frecuencia asocia con la amenaza que se recibe hacia los objetivos importantes en la vida. Y la pérdida potencial.
 
                               
Reseña de bibliografía

La sala de urgencias ha sido un refugio para muchos expacientes que han tenido problemas de adaptación. El incremento en su utilización se atribuye también a una confianza general en el modelo médico convencional, al estigma social de buscar ayuda en los centros de salud mental, la disponibilidad durante las 24 horas del día de salas de urgencias, etc.
 
Patrones innovadores de reclutamiento de personal

Trabajadores sociales

Grumet y Trachtman describen un programa que utiliza trabajadores sociales del ámbito psiquiátrico en un centro de salud mental de Rochester, vinculado a la sala de urgencias de un hospital general. Existen algunas ventajas en la utilización de los trabajadores sociales: están alertas con respecto a las complejidades familiares y sociales, están familiarizados con los recursos comunitarios, no resultan intimidantes para los pacientes y pueden permanecer con un paciente.

Enfermeras

Pisarcik y sus colaboradores argumentan que las enfermeras psiquiátricas satisfacen mejor la necesidad de servicios psicológicos en las salas de urgencias, por cuanto ellas están familiarizadas con el ambiente hospitalario y trabajan de manera cómoda en un medio de atención a la salud. Whitehead recomendó el uso de enfermeras psiquiátricas en el departamento de urgencias para establecer un efectivo servicio de urgencias psiquiátricas en los departamentos de consulta externa.

Equipos multidisciplinarios

Bartolucci y Drayer sugieren que la combinación de enfermera-psiquiatra-psiquiatra-psiquiatra-trabajador social conducen a una intervención más expedita y adecuada que cuando se utiliza únicamente una de las especialidades de servicio.

Consulta externa

Amdur y Tuder observaron que el personal de la sala de urgencias reacciona con ansiedad ante los pacientes psiquiátricos, porque no pueden hacer una rápida categorización o prescripción de un tratamiento. Por lo tanto sugieren que los consultores psiquiátricos deberían encargarse de las labores de educación del personal, lo mismo que de su supervisión, para ayudar a los miembros del mismo a reconocer y manejar sus responsabilidades respecto a estos pacientes que les provocan ansiedad.
 
Paraprofesionales

Getz y otros desarrollaron un programa que empleaba a dos supervisores de tiempo parcial y utilizaba estudiantes de pregrado y grado con especialidades académicas en servicios humanos. Los estudiantes desarrollaron sus propias habilidades para el tratamiento y obtuvieron calificaciones para universidad, en tanto que la comunidad recibió servicios para crisis a un bajo costo.

                           

Servicios especiales

Violación
 
Abarbanel elaboró un modelo de programa de tratamiento para la violación en un centro de salud mental en Santa Mónica, el cual otorga tratamiento médico y educación de la sensibilidad para el personal médico, y atención médica de seguimiento y apoyo para la víctima, su familia y sus amigos.

Adicción a las drogas

Duncan registró reacciones del personal de sala de urgencias desde maltrato verbal hasta lavado intestinal como medida punitiva. Se descubrieron estas reacciones en:
    1. El personal que había sobretrabajado y que resentía el tratar con gente que se inflinge lesiones a sí misma.
    2. Un convicción de que los adictos a las drogas no tienen esperanza.
   3. Una convicción de que los adictos a las drogas son problemáticos, no cooperativos y malagradecidos.
Duncan busca la reeducación de los miembros del personal de la sala de urgencias, para sensibilizarlos hacia las necesidades especiales de los adictos a las drogas y enseñarles a atender esas necesidades.

Familiares de los pacientes

Bloom y Lynch describen un programa en el que los estudiantes de trabajo social se reúnen con las familias en una sala de espera del área de urgencias para proporcionar apoyo emocional, información acerca del acceso a los servicios, clasificación y canalización de los pacientes.

Seguimiento

Cumplimiento de canalización

Aunque se debe de establecer un sistema de canalizaciones en una sala de urgencias, los pacientes con frecuencia fallan en la complementación de sus canalizaciones. Algunos investigadores sugieren que las técnicas de canalización que se emplean pueden tener más efecto que las predisposiciones de los pacientes. Muchos de los pacientes de las salas de urgencias buscan un alivio inmediato mediante el contacto humano, antes que una canalización para un tratamiento de largo plazo. Es importante comprender al paciente y emplear un plan de tratamiento apropiado.

Reincidentes

Wilder refiere que la visión de estas personas es la del pabellón de urgencias como su cabecera. Bassuk y Gerson sugieren que estos reincidentes no se benefician de la evaluación y la canalización tradicionales, y llaman a una mayor atención hacia las necesidades especiales de estos pacientes.

Retroalimentación

Los sistemas tradicionales de urgencias no han incluido los componentes de la retroalimentación y, como consecuencia, los trabajadores de las mismas no han sido capaces de juzgar su propia efectividad. Los servicios de seguimiento pueden mejorar la atención al paciente al suministrar retroalimentación a los miembros de su personal, lo cual les permite rastrear el progreso y la atención de cada paciente.

Pautas para el suministro de los servicios

Política administrativa

Cada hospital debe decidir que parte del personal se ocupará del otorgamiento de los aspectos relacionados con los primeros auxilios psicológicos. La bibliografía acerca de las salas de urgencias sugiere que el uso de equipos multisdisciplinarios, con trabajadores sociales y otro personal no médico miembros, disponible para comunicaciones con duración desde media hora hasta varias horas y con personas en crisis, es el enfoque más rentable, puesto que libera al personal médico de tratar problemas médicos

Entrenamiento del personal

Todos los empleados deberían entrenarse también en el reconocimiento de los signos de riesgo de mortalidad, y en el uso de las técnicas de los PAP para la provisión de apoyo, reducción de la mortalidad y establecimiento de enlaces para una ayuda más amplia.

Espacio físico
 
Las salas de espera deberían ser amuebladas para la comodidad y deberían serlo suficientemente amplias como para dar cabida a la familia y amigos que acompañan al paciente.

Intervención en crisis a cargo de las enfermeras y otros profesionales

Como miembros del equipo de tratamiento médico, las enfermeras están presentes cuando los pacientes escuchan acerca de la existencia y las implicaciones de amplio rango de la enfermedad o las heridas.
Un segundo punto de contacto por parte de las enfermeras y otros profesionales de la salud implica las cuestiones somáticas correlativas a todas las crisis, cualquiera que esté implicado en la atención de primer nivel puede atestiguar el alto porcentaje de pacientes que presentan síntomas físicos, relacionados con incidentes determinantes de la vida.

                                            

Repaso de la bibliografía

Enfermedad crítica o trauma en la unidad de cuidado intensivo
 
Existen muchos tipos de unidades de cuidado intensivo, que se especializan en proporcionar cuidado de alto nivel técnico a los pacientes enfermos o heridos de manera grave. Los pacientes que se admiten en estas unidades están de modo invariable, en medio de una crisis multifacética. El núcleo de la crisis es la confrontación con la amenaza al cuerpo de uno. Este abrumador ataque al sentido de la imagen corporal también se acompaña por intensos sentimientos de indefensión, dependencia y humillación.
Los miembros de la familia del paciente de UCI también probablemente estén en crisis, y de este ambiente puede esperarse que les añada la tensión por igual. Confrontados con la posible pérdida de un ser querido, la familia puede estar también bregando para adaptarse en lo estructural con la ausencia de un miembro significativo de la misma.
Williams y Rice ha incitado a los trabajadores sociales a emplear técnicas para ayudar a los miembros de la familia a comprender y, de modo preciso, percibir los acontecimientos en las UCI, expresar los sentimientos, enfrentarse a los problemas de una manera más efectiva y movilizar los sistemas de apoyo.

Cirugía
 
Los pacientes que han sido hospitalizados con el fin de que se les realice una cirugía, de manera usual experimentan ansiedad antes y después de que se proceda a ella.
Wise dio parte de las intervenciones pre y posoperatorias con una niña de 8 años. Antes de que comenzaran cualquier intervención con la niña, las enfermeras valoraron el potencial de la familia para salir adelante por la inminente cirugía. La orientación anticipatoria implico el esclarecimiento de cualquier concepción errónea o mal entendido acerca del acontecimiento inminente, proporcionar información acerca de que esperar en el periodo posoperatorio y facilitar la expresión de sentimientos.
El impacto de la cirugía con frecuencia no termina cuando se ha completado el procedimiento. Las secuelas con frecuencia se asocian con una gran cantidad de tensión, y el periodo de recuperación en si mismo puede ser un terreno fértil para las crisis vitales.

Nacimiento de niños subnormales

La experiencia del embarazo y la perspectiva de entrar en la paternidad es una transición para el desarrollo que puede convertirse en una crisis para algunas personas. Los investigadores han observado que los padres reaccionan al nacimiento de un hijo subnormal en una serie de etapas. Hancock describe las intervenciones orientadas a los padres de una niña recién nacida que fue víctima de toxoplasmosis. De modo inicial, el medio a cargo del caso estaba renuente e incomodo para hablar con los padres acerca del retraso mental de su hija. Los padres comenzaron a hacer planes basado en su compresión comenzaron a hacer planes basado en su compresión fragmentaria acerca de la condición de su hija. En respuesta a esto, el trabajador social hizo énfasis en que se estaban realizando más pruebas, y en que aquellos no deberían tomar decisiones y hacer planes demasiado a la ligera. El clímax de la parálisis espástica de la niña. Las intervenciones del trabajador social implicaron el alentar a los padres para que se expresaran sus pensamientos y sentimientos.

Ancianos internados en hospitales

La hospitalización de la persona anciana es traumática en particular porque la amenaza de las perdidas funcionales o la muerte se combinan con otros problemas físicos, como la perdida de la audición, la memoria, etc. Tales dolencias aumentan la tensión implicada en la adaptación al ambiente del hospital. Oradei y Waite han descrito la intervención breve en un grupo con pacientes que se recuperan del ataque de parálisis. Como podría esperarse, las reacciones psicológicas de los pacientes con frecuencia interfieren con el proceso de rehabilitación, que se encamina a llevarlos a su capacidad funcional más alta posible. Organizaron un grupo para pacientes de ataque de parálisis, para dar asistencia y proporcionarles la oportunidad de expresar sus sentimientos y polemizar sobre sus problemas. Los pacientes se involucraron mas unos con otros en el pabellón del hospital, y con ello ampliaron el sistema de apoyo social unos a otros.

Enfermedad en fase terminal

La teoría de la crisis y la intervención en crisis han llegado a ser aceptadas de manera amplia, como vías de comprensión y ayuda para los pacientes en fase terminar de enfermedad y sus familias. Los padres que tienen a un hijo en fase terminal de enfermedad encaran una experiencia incuestionable trágica y emocionalmente gravosa. Una serie de crisis que afrontan a los padres desde el momento en que se les informa del diagnostico, hasta el momento en que sigue a la muerte. Puesto que el médico es la persona que informa del diagnostico a los padres, el tiene la responsabilidad de ayudarlos a enfrentar la noticia. Las intervenciones con familias en lo particular y con grupos de familias que tienen un hijo con enfermedad en fase terminal también han aparecido en la bibliografía. El médico del niño puede proporcionar la asistencia, lo mismo que otro proveedor de cuidados de la salud que trabaje en colaboración con el servicio pediátrico.
En el periodo intermedio  entre el momento en que se presenta el diagnostico y el momento en que muere el niño, ocasiona problemas adicionales.
El papel del médico durante este periodo es mantener el contacto con los padres, aceptar sus sentimientos de ira y ayudarlos a entender sus emociones. Si los padres se sienten culpables acerca de esperar el fin, el médico puede ayudarlos a aceptar el hecho de que la muerte de su hijo es una experiencia angustiante, y que es normal para ellos el esperar por el tiempo en que su hijo, y ellos, ya no tendrán que sufrir.

Muerte de un miembro de la familia

La muerte de un miembro de la familia, un pariente, la esposa o el hijo de alguno, de manera típica se continua con un patrón predecible de duele y lamentación. El del duelo es un periodo de enorme tensión y cambio en la vida, y puede llevar consigo la posibilidad de un decremento crónico en el funcionamiento global. Defrain y Ernst han referido que las familias sin asistencia se llevan cerca de 8  meses para volver a obtener su nivel anterior de organización, después de la repentina, inesperada muerte de un menor. Se esperaría que el duelo de la familia particularmente difícil por cuanto el sida imposibilita que tenga lugar cualquier duelo o enfrentamiento.

Insuficiencia renal

Así como los avances en el tratamiento del cáncer han prolongado la vida de los pacientes que lo padecen, otros avances médicos han alagado las vidas de los pacientes que sufren de insuficiencia renal crónica. Los pacientes renales en etapa final deben sufrir la hemodiálisis y tienen que soportar numerosas tensiones psicológicas.

Conflictos entre las necesidades de dependencia contra las de independencia

Los conflictos interpersonales relacionados con el personal de la unidad de diálisis y el cónyuge de quien está sometido al tratamiento. Levenberg y otros han presentado numerosos estudios de casos que muestran como se ha utilizado la intervención en crisis con los pacientes de hemodiálisis y con otros que para ellos son significativos. La diálisis en casa requiere una cooperación considerable entre el paciente y su pareja. Los problemas matrimoniales en las relaciones de las parejas antes de que la insuficiencia ocurriera, con frecuencia cristalizaron y se magnificaron bajo las exigencias y la tensión que trajo consigo la diálisis en casa. Al utilizar la terapia familiar sistémica breve y la técnicas conductuales, la intervención se encamino a realizar el más pequeño cambio de sistema necesario para llevar a la práctica una diálisis mínimamente exitosa.

Aborto

Los trabajadores sociales, enfermeras y otros practicantes del cuidado de la salud que proporcionaron orientación con respecto a embarazos problemáticos y abortos, de manera común consideran su trabajo como intervención en crisis. La crisis de maduración del embarazo de la maternidad se combina con una crisis circunstancial cuando es una adolescente la que queda embarazada de manera inesperada. El embarazo ocurre en un contexto de negociación de la tarea de la adolescente para luchar por la madurez social y emocional. Las reacciones emocionales extremas asociadas con la adolescencia con frecuencia se acompañan de expectativas no realistas acerca de dar a luz a los hijos.

Discapacidad crónica

La discapacidad excesiva está bien probada por una variedad de trastornos tales como el cáncer, el mal de las vías coronarias, los males renales, la esclerosis múltiple y la discapacidad física, y se hace referencia a ella como el síndrome de discapacidad crónica. Este síndrome aparece de manera independiente al tipo de mal y al modo de su inicio. Muchas investigaciones meticulosas demuestran que el síndrome de discapacidad es psicosocial por naturaleza, y que el grado de discapacidad no se relaciona con el grado del deterioro físico. Estos pacientes no responden al tratamiento terapéutico tradicional orientado médica o dinámicamente. Ellos desarrollan un estilo de vida constreñido y desadaptado, que se centra en torno de la enfermedad. La prevención del síndrome de enfermedad crónica es un ámbito de especial interés para la terapia de crisis. En tanto como la terapia para crisis hace un uso amplio teórico y clínico del ambiente natural del paciente y toma en cuenta la etapa del desarrollo, parece adaptada de manera especial al desarrollo de la intervención dentro del entorno de la enfermedad medica, con el fin de promover un mejor cuidado médico y una mejor salud psicológica.

Entrenamiento en intervención en crisis

La distinción entre los primeros auxilios psicológicos y la terapia para crisis trae consigo implicaciones concretas para el entrenamiento de los profesionales de la salud en la intervención en crisis. Primero, continuara como una necesidad para los terapeutas de crisis cuya preparación formal académica puede ser en campos como enfermería, psiquiatría, psicología, trabajo social, orientación pastoral o la orientación para rehabilitación, para ayudar a las víctimas de  enfermedad/heridas físicas en la translaboración de la experiencia de crisis.
Además de la disponibilidad directa de la terapia para crisis mediante ambientes para el cuidado de la salud, creemos que las enfermeras, de manera especial en virtud de su contacto inmediato y continuando con los pacientes, necesitan ser diestras en los procedimientos de los primeros auxilios psicológicos y estar familiarizados con cómo las cuatro tareas para la resolución de la crisis complementan el tratamiento médico.

Ayuda en situaciones aparentemente sin esperanza

Uno de los aspectos más difíciles de la intervención en crisis a cargo de los profesionales de la salud es que ellos son con frecuencia los portadores de las malas noticias para sus pacientes. La mayor parte del trabajo de crisis trae consigo las tensiones de manejar estos intensos sentimientos de los pacientes, pero la interacción se vuelve aun mas difícil cuando el asistente es también el primero en informar al paciente acerca de un diagnostico de enfermedad que amenaza a la vida o de la muerte inminente. Con el fin de asistir a los pacientes en el enfrentamiento con las crisis vitales, en especial aquellos que precipitan la enfermedad/lesión de carácter medico, es importante que los profesionales de la salud exploren sus propios sentimientos y pensamientos hacia la crisis de sus pacientes.

      

Primeros auxilios psicológicos en ambientes para la atención de la salud

Los cinco componentes de los primeros auxilios psicológicos pueden enseñarse en los cursos para graduados, lo mismo que en los seminarios de educación continua.

1.      Realización del contacto psicológico
Una de las principales necesidades de los pacientes, para aquellos implicados en el tratamiento médico, tomarse el tiempo para escuchar las preocupaciones de los pacientes. El escuchar de manera activa, que es aquello en lo que el profesional de la salud comunica una compresión de la visión del paciente respecto a la situación, lo que incluye los sentimientos de temor, es el elemento esencial lo mismo en los PAP que en el cuidado mediante un trato atento y gentil.

2.      Análisis de las dimensiones
Se debería poner particular atención al riesgo de mortalidad, en especial por cuanto esta puede alterarse por la medicación prescrita. Puesto que los pacientes de crisis pueden llamar a sus médicos para obtener medicación, estos están en una posición singular para obtener claves de una ideación y un comportamiento autodestructivo.
Debería de ponerse atención no solo a las solicitudes inmediatas, sino también a la posibilidad de que un paciente este en posesión de pastillas provenientes de prescripciones anteriores.

3.      Exploración de posibles soluciones
Un impedimento para los primeros auxilios psicológicos en los ambientes médicos que el papel del paciente es el de describir los síntomas, y que el papel exclusivo del médico es recomendar o prescribir el tratamiento.
Es importante que los pacientes en crisis hagan tanto como puedan ayudarse a sí mismos, lo que incluye el compartir de manera activa la búsqueda de soluciones para las preocupaciones inmediatas.

4.      Asistencia para realizar acción concreta
En tanto las pautas de los primeros auxilios psicológicos claramente especifican que la acción directiva es necesaria en algunas ocasiones, los profesionales de la salud deberían recordar que en la mayoría de los aso el mejor siguiente paso lo tomaran ellos y el paciente. Cada esfuerzo debería hacerse para basarse en las fortalezas del paciente, en tanto este último adopta la menor intervención directiva que sea posible.

5.      Seguimiento para verificar el progreso
Las presiones de los casos prolongados parecen impedir el seguimiento de los pacientes de crisis a cargo del personal médico. La principal sugerencia es que los profesionales de la salud sean innovadores en vías de estructurar este importante componente de los primeros auxilios psicológicos dentro del funcionamiento de la clínica u hospital. El punto esencial es que, el obtener un compromiso es la vía única para incrementar la probabilidad de que el paciente proseguirá toda la acción de cualquier plan acordado tanto por el asistente como por el paciente.

Utilización de las cuatro tareas de la resolución de la crisis en la atención básica

El conocimiento de las 4 tareas de la resolución de una crisis (la supervivencia física, expresión de sentimientos, dominio cognoscitivo y adaptaciones conductuales/interpersonales) es quizá el componente más útil del modelo de crisis para los profesionales de la salud implicados en la atención básica. El problema fundamental para los médicos, enfermeras y otros que tienen contacto frecuente con los pacientes que luchan por enfrentarse con la lesión física.
¿Cómo puedo evaluar el progreso del paciente en la translaboración de la crisis y como puedo determinar si ésta se ha resuelto finalmente?, la sugerencia es que los equipos para el cuidado de la salud evalúen el progreso del paciente en concordancia con estas 4 tareas durante el proceso de resolución.

Supervivencia física

Los profesionales de la salud están entrenados de manera singular para orientar a los pacientes en esta tarea de resolución de la crisis. Los pacientes que presentan afecciones somáticas que acompañan a una crisis vital importante pueden ser inusualmente receptivos a las ideas acerca de lo cambios tanto en la nutrición como en el ejercicio como medios para supervivencia física.

Expresión de sentimientos

Muchos pacientes son víctimas de falsas conjeturas acerca de sus propios sentimientos y de cómo manejar la ansiedad, la ira o la depresión relacionadas con la enfermedad física. El profesional de la salud tiene una oportunidad de ofrecer la noción que los sentimientos son un elemento legitimo del funcionamiento humano.

Dominio cognoscitivo

En muchos casos, el médico o la enfermera pueden tener un impacto considerable sobre el dominio cognoscitivo al simplemente proveer información clara y precisa acerca de la condición del paciente y el pronóstico para el futuro. En tanto el profesional de la salud escucha a un paciente que describe sus temores acerca del futuro, es posible discernir, a partir de las creencias o pensamientos específicos narrados, en que se basan los temores por el futuro. El papel de los profesionales de la salud puede equipararse a las pautas para esta tarea para crisis, al comenzar por asistir al paciente en el desarrollo de una comprensión basada en la realidad acerca de la situación de crisis y las implicaciones para el futuro.
Adaptaciones conductuales/interpersonales
 
Los médicos, enfermeras, y otros profesionales de la salud implicados en el tratamiento directo de la enfermedad y la lesión deberían ser capaces de identificar las adaptaciones necesarias para un individuo que sufre una lesión física particular, basados en su experiencia con los pacientes y en su conocimiento de la bibliografía acerca de las crisis. Una adaptación conductual relacionada de manera directa con muchas lesiones y enfermedades, es a la que se ha hecho referencia como sumisión a un régimen médico, lo mismo si ese es la ingestión de medicamentos, en el seguimiento de un patrón particular de dieta, o el ocuparse en el ejercicio.